Me volvi aburrir.
Ahora estoy en He Visto Peores, con este lo doy con todo, eh.
Que desgraciada mi vida. Me llamo Mamerto, soy Solo, Argentino, Desempleado e Hincha de Racing.
Ahora estoy en He Visto Peores, con este lo doy con todo, eh.
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Luis
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11:15 AM
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Bueno, la verdad es que ya me aburrio este Mamerto.
Me muestro como soy, me llamo Luis, actualice mi profile para que quede como soy de verdad, y apartir de ahora les voy a contar un monton de cosas sobre mi y mis amigos en: mianecdotario.blogspot.com
Pero esta vez todo lo que cuento va a ser verdad.
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Luis
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8:49 PM
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Llegué a Museum, con mi nueva remera roja, todo arregladito para ir de bodas –Ya habrán notado que me gusta mucho decir esa frase- y me encuentro en la puerta con lo que siempre encuentro, y nunca espero: una cola de media cuadra. ¿Qué es mas extraño? ¿Que los empresarios crean que hacerle permanecer a sus clientes durante media hora a la intemperie en vez de consumiendo en sus instalaciones es un buen negocio? ¿O que los clientes, gente culta e inteligente (obvia deducción que se desprende de ver que tienen plata), permanezcan estoicos, bajo la lluvia, en el frió durante horas para poder pagar por un servicio? Porque si hay algo que tienen los boliches caros de la capital es que cobran caro.
Yo queria decir: Power to The People!!! No permitamos este Nuevo abuso de la sociedad de consumo a la clase ploretaria. Abandonemos todos nuestras actitudes de coleros, hagámosle un boicot al boliche, que no entre nadie haciendo cola, si no entramos en su juego maquiavélico no solo vamos a cambiar la política del boliche, también vamos a cambiar el mundo. Vamos a dar un ejemplo de sociedad adulta, y daremos un paso más en el camino a la revolución.
Pero calladito tome mi lugar en la cola, auto conformándome con lo que siempre dice Roque, mi compañero de pensión: para que hacer quilombo.
Allá, en mi pueblo, había un boliche tan peligroso que el de la puerta palpaba de armas a todos: si no tenias te daba una. Pero aca parece que es distinto- pensaba cuando esta a punto de entrar y veía lo atento que era el patovica (en comparación con como eran allá, en mi pueblo) con los clientes: No solo que no los pegaba (por las dudas, como allá, en mi pueblo que existía el concepto de golpiza preventiva) sino que hasta con algunos modificaba su cara de frió asesino serial por algo que de lejos se parecía a una semi sonrisa. Estaba a punto de aprender que las violencias de los boliches caros de capital son bien otras.
Cuando llego a la puerta me dice, como si fuera lo más normal del mundo: en zapatillas no te puedo dejar entrar.
Y yo digo: ¿Cómo que no puedo pasar? Eso que usted esta haciendo se llama discriminación. Tal vez el concepto no lo entienda porque es un semi-analfabeto con una cultura apenas superior a la de una ameba con algunos cromosomas de menos, pero mientras usted todavía estaba aprendiendo que el helado no se come por la frente –si es que en algún momento lo entendió- hubo gente en este país y en este mundo que murió para que no se discriminara por: edad, religión, sexualidad, sexo, opiniones políticas y posición económica, y no dejarme entrar por no contar con los medios para comprar zapatos es ILEGAL. Como es ILEGAL no tener las normas de admisión y permanencia a la vista del publico, por lo tanto, o en este momento se corre del paso y me deja pasar o yo, y mi tío, el juez de la nación, le van a hacer un juicio a usted, a su dueño y al estado por este atropello a nuestra moral, costumbres e historia.
Cuando digo “digo” debería decir “debería haber dicho”. Lo que hice fue quedarme quietito hasta que el patovica me dijo: dale, tomátelas, no te quedes acá parado con esa cara de marmota que me espantas la clientela.
Y yo me fui lamentándome de no tener un tío juez de la nación, indignado de que me hayan echado de un lugar por no poder comprar zapatos, sin saber a donde ir, porque a esas horas no podía ni pasar por la estación once con lo inseguro que esta todo, lleno de chicos que se ve que son chorros porque andan casi todos descalzos: ni plata para comprarse zapatillas tienen, imagínense el tipo de gente que será.
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Luis
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6:34 PM
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Estamos hablando de Noche
Hoy vino Marta, la dueña de la pensión a extorsionarme. Decía que tenia que pagarle el “alquiler” porque sino me ponía de patitas en la calle.
Yo estaba muy preocupado porque apenas me quedan setenta pesos y debo cuatrocientos (tres meses) pero Roque, que es muy inteligente porque fue a la facultad, aunque a la de la calle me dijo: si el problema tiene solución no hay que preocuparse, y si no tiene: ¿de que sirve preocuparse?
Es increíble lo reflexiva que es la gente cuando los problemas son ajenos.
Después me propuso un negoción: jugarlos en el casino con su “formula infalible para ganar a la ruleta”
Por otro lado, mañana es el cumpleaños de Belén de Ventas y lo festeja en Museum, uno de esos boliches caros de la capital.
Yo no se si es porque me despidieron antes de que haya podido, para hacerse la difícil o como jueguito histérico pero no me invito.
Yo tenía pensado caérmele de sorpresa, todo arregladito como para ir de bodas, pero ahora como que se me va de presupuesto porque:
Viajes: 1,80 del sarmiento y 1,60 si me doy el lujo y me tomo el colectivo para costearme desde once hasta el boliche
Ropa: 15 pesos para comprarme una buena remera
Pelo: 5 pesos para cortármelo en el travestí de la vuelta
Entrada: 15 pesos (es uno de esos boliches caros de la capital)
Copetearme para animarle a hablar: 4 pesos para dos vinos en cajita en alguno de los quioscos aledaños.
Invitarla a tomar algo: No tiene precio.
Claro, el barman seguramente no tenga las mismas políticas que hicieron grande a Mastercard y anda a saber cuanto me cobra.
Según los que saben, que ya hicieron todos los refranes, uno es afortunado en el juego o en el amor.
Yo ya estoy acostumbrado a fracasar en todo. Pero la verdad, prefiero intentar y fracasar en el amor antes que en el juego.
Y Con la deuda del alquiler… dios proveerá.
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Luis
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5:15 PM
1 Consuelos
A mi primera novia la conocí allá en mi pueblo. Yo trabajaba de ordenanza y ella manejaba la soldadora autógena en el taller de Roberto, un señor petiso y calvo que para mi era como un padre porque me pegaba todo el tiempo.
Ella era de Salta y se llamaba Manuela.
El romance no se lo podía contar a nadie porque apenas decía: - mi novia se llama Manuela – ya aparecía un piola con que me iba a quedar ciego y me iban a crecer pelos de las manos.
A ella le confié mi sueño. Aun recuerdo cuando en un rinconcito del taller le dije: hay veces que sueño con largar todo y ponerme un kiosco en buenos aires.
Si la vas a hacer, hacela bien_ me dijo ella_ y ponete un maxikiosco.
Y reíamos los dos. Era una loca manuela.
Los últimos días yo ya empecé a sospechar que me engañaba con el de la moladora pero no quise decir nada. Prefería vivir en la mentira de amor, antes que en mi patética verdad.
Finalmente, ella me dejó con estas palabras que aun suenan en mi mente: volá de acá pendejo, no me sigas mas.
Tal vez sea porque sea un soñador. Pero a mi me parece que las dos semanas que novié con Manuela, fueron las dos mejores semanas de mi vida.
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11:49 AM
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Estamos hablando de Amor, Recuerdos de Provincia
Las mujeres, para no darme bola o dejarme dicen:
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Luis
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4:57 PM
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Estamos hablando de General
Cuando el seguridad me vio llegar al burger todo arregladito como para ir de boda y sentarme en la mesa mas cercana a la puerta sin consumir –porque ahora que estoy desempleado la situación no esta como para andar derrochando- me puso mala cara. No es de extrañar: no les gusta ver a un morocho triunfar.
La cita era a las diez, pero yo llegue diez menos veinte porque a mi no me gusta llegar tarde. Yo soy así, ni me gusta llegar tarde ni sacar créditos.
Cinco minutos antes de la hora, vino el seguridad y me dice: señor, no puede reservar la mesa primero y después comprar la comida.
Entonces no hay problema _ le dije _ porque yo después, no voy a comprar comida.
Me invito a retirarme de una manera muy amena.
Amena zadora.
Desde la vereda de enfrente campaneaba a ver si llegaba una chica, vestida de rojo, al burger.
Ya a las diez y media me empecé a preocupar. ¿Le habrá pasado algo? ¿Era en el burger que nos teníamos que encontrar? ¿Era a las diez? Ma si, yo espero diez minutos mas y me voy.
Pasaron diez y diez más y no venia.
Seguí con la técnica del ultimátum: - Si no viene en cinco me voy. Te doy diez minutos mas, si no venís me voy, ¿eh? Pero mira que me voy. Bueno, si a las once y media no estas acá me fue. Dale, veni que hace frió.- Pensaba como si ella me pudiera leer la mente.
A las doce, vi llegar una señorita un poco gorda, con un vestido rojo y una camperita verde: parecía una sandia. Me le acerque y le dije: hola, vos sos de feas pero fáciles. ¿No? Te reconocí porque estaba seguro que me iba a tocar una gorda.
Me pego una cachetada y se fue llorando. Parece que no era. La espere media hora mas y me fui.
Y uno, que tanto vivió, todavía no aprende. Uno quiere creer que mientras mas esperanzas tenga en algo, mas se va a hacer realidad. Pero en realidad, se hace más fuerte el desengaño.
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Luis
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12:12 PM
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Estamos hablando de Amor